lunes, 17 de enero de 2011

Hace apenas unos días...

Hace apenas unos días, muchos celebrábamos el premio nacional de derechos humanos 2010 que recibió Isabel Miranda de Wallace quien a lo largo de 5 años y con recursos propios, logró la captura de la banda que asesinó a su hijo, el empresario Hugo Alberto Wallace, evidenciando la ineficacia, impunidad y corrupción que hay en las instituciones que supuestamente imparten justicia en nuestro país. Su discurso ante el presidente desnudó y evidenció que estas instituciones no cubren las mínimas expectativas en algo básico y fundamental para cualquier ciudadano del mundo: Impartición de Justicia.

Celebrábamos y gritábamos a los cuatro vientos que la ciudadanía era capaz de cubrir ese vacío de poder, gracias a el ejemplo de Isabel Miranda de Wallace. La esperanza en todos aquellos que esperaban justicia, podían colgarse de este logro de esta mujer ejemplar y se respiraba un aire de cambio por esta situación.

Lamentablemente tuvimos un amargo despertar; Marisela Escobedo Ortiz había sido asesinada enfrente del Palacio de Justicia en la ciudad de Chihuahua en manos de un, hasta ahora desconocido. La Historia hasta parece repetitiva: Rubí Marisol Frayre Escobedo, de 17 años, desapareció en agosto de 2008 y fue hasta enero de 2009 cuando su madre, Marisela Escobedo Ortíz presentó una denuncia contra Sergio Rafael Barraza Bocanegra, pareja de su hija. La madre fue quien localizó al presunto asesino en la ciudad de Fresnillo, Zacatecas, e informó a las autoridades, quienes lo detuvieron el 16 de junio.

De acuerdo a lo dicho por Barranza, el mató a su mujer y la incineró. El 1 de mayo de este año tres jueces del nuevo sistema de justicia penal de Chihuahua absolvieron en un juicio oral a Sergio Barraza, homicida confeso de Rubí, por considerar la declaración insuficiente para demostrar su culpabilidad.

¿Quiénes son estos jueces? Catalina Ochoa Contreras, presidenta; Netzahualcóyotl Zúñiga Vázquez, redactor, y Rafael Boudid, tercer integrante de la sala. Ellos lo dejaron libre por falta de pruebas, aunque Segio haya aceptado la culpabilidad en este caso.

Marisela Escobedo declaró que en ese momento habían matado dos veces a su hija.
Se armó de valor y empezó una lucha para que la opinión pública la volteara a ver y escuchar la solicitud de justicia por este caso. Denunció amenazas hacia su persona por los esfuerzos que estaba realizando. Como siempre, las autoridades correspondientes no hicieron caso ni a sus pedimentos de justicia ni a las amenazas que ella recibió.

A las 8 de la noche del día 16 de diciembre, frente al palacio de justicia de Chihuahua fue asesinada Marisela Escobedo. Un hombre habría llegado y tras platicar con ella, le disparó en tres ocasiones. El responsable huyó por la calle Aldama, perdiéndose entre decenas de personas que realizan sus compras navideñas.
Con la muerte de Marisela Escobedo murió también la esperanza de justicia de muchos mexicanos. México le falló a Rubí y a Marisela. México le falló a otros casos anónimos que luchan por un reclamo legítimo de Justicia.

Nos piden que denunciemos, que luchemos. Que los buenos somos más, que si hay instituciones que respaldan al ciudadano. Hoy las balas volvieron a callar la esperanza de vivir en un País que lo único que pide es una dosis de justicia y libertad.¿Cuántos casos como Isabel Miranda de Wallace necesitamos? ¿Cuántas muertes como la de Rubí y Marisela necesitamos? ¿Qué esperamos como sociedad para unirnos y pelear por nosotros?

Ojalá que el gobierno tenga preparado algo más que 30,000 comunicados pidiendo disculpas y uniéndose al dolor de quienes pierden un ser querido por esta guerra absurda por el simple reclamo de vivir en paz y con justicia.

2 comentarios:

  1. Sin ir muy lejos ...mi novio tuvo un secuestro express por POLICIAS en la Mario Colin, Tlalnepantla, a quien denuncia? que tristeza

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  2. Pasamos de la indignación a la tristeza con el caso de Marisela Escobedo. Nos hemos convertido en un país lleno de impunidad, en donde los sistemas que deberían estar para respaldar nuestro bienestar, se han convertido en cómplices de la injusticia y el atropello que parece no tener fin.

    ¿Como confiar en las autoridades ante su incapacidad de dar justicia? Creo que la pregunta correcta sería, ¿Sabrán lo que es la Justicia? Nos estamos acostumbrando a este enfermizo proceso de abuso, indignación y condena.

    ¿Hasta cuando? ¿Cuántas casos como el de Marisela Escobedo se necsitan para que este país deje que la Justicia se le escurra como agua entre los dedos?

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